Desde luego no hay derecho
¿A qué?
A que me trates como me tratas
¿Y eso?
Pero tú te has fijado como voy
Bueno no sé, algo sucio, rallado, algún abollón,
pero nada de importancia
Eso te lo parecerá a ti
A mí me gusta estar limpio brillante,
sin rozaduras, ni aletas dobladas, en fin lo normal
Pero vamos a ver tu eres un coche, ¿no?
Si soy un coche y además soy tu
coche y me gustaría que me tuvieras más consideración y me trataras con esmero,
que me lavaras, me bruñeras de vez en cuando, que me llevaras al taller de
chapa. No solo a poner aceite y ajustar la presión de los neumáticos como
sueles hacer.
Bueno como
veo que hablas dime una cosa como quieres que te llame
Llámame Coche Rojo por el momento
Llámeme, no me trates de tu que soy tu dueño
Perdona, perdone pero pensé que éramos
amigos después de tanto tiempo juntos y antes te he tuteado y no has dicho nada.
No me he dado cuenta estaba sorprendido de oírte
hablar
Bueno y como quiere que le llame
A Ver cuando estemos con gente me llamas Señor
Dueño de Coche Rojo. Si estamos solos me dices, Dueño sin más.
Está bien, Dueño
Pues así quedamos, Coche
No hay comentarios:
Publicar un comentario