martes, 26 de agosto de 2014

EL COCHE Y EL DUEÑO


Desde luego no hay derecho

¿A qué?

A que me trates como me tratas

¿Y eso?

Pero tú te has fijado como voy

Bueno no sé, algo sucio, rallado, algún abollón, pero nada de importancia

Eso te lo parecerá a ti
A mí me gusta estar limpio brillante, sin rozaduras, ni aletas dobladas, en fin lo normal

Pero vamos a ver tu eres un coche, ¿no?

Si soy un coche y además soy tu coche y me gustaría que me tuvieras más consideración y me trataras con esmero, que me lavaras, me bruñeras de vez en cuando, que me llevaras al taller de chapa. No solo a poner aceite y ajustar la presión de los neumáticos como sueles hacer.

Bueno como  veo que hablas dime una cosa como quieres que te llame

Llámame Coche Rojo por el momento

Llámeme, no me trates de tu que soy tu dueño

Perdona, perdone pero pensé que éramos amigos después de tanto tiempo juntos y antes te he tuteado y no has dicho nada.

No me he dado cuenta estaba sorprendido de oírte hablar

Bueno y como quiere que le llame

A Ver cuando estemos con gente me llamas Señor Dueño de Coche Rojo. Si estamos solos me dices, Dueño sin más.

Está bien, Dueño

Pues así quedamos, Coche

No hay comentarios:

Publicar un comentario