miércoles, 3 de enero de 2018

SOBRE DIANA QUER



El asunto criminal de Diana Quer es además de un delito de violencia de género, una muestra evidente de la degradación moral de la sociedad española y de sus instituciones, comenzando con la inutilidad manifiesta de la guardia civil, siguiendo con el juez (creo que jueza) que cerró el caso sin haber sido resuelto y terminando con el malvado y perverso tratamiento de los medios de comunicación españoles a los que tanto gusta el morbo y la podredumbre, que tan bien practican periodistas descerebrados sin alma, ni conciencia además de desalmados sin cerebro, siempre obsesionados con la audiencia. 

A lo largo del tiempo transcurrido desde su desaparición (prácticamente un año y medio) sobre la victima Diana se han escrito todo tipo de barbaridades muy especialmente en OK diario (aprovecho para recordar al lector el origen del término OK que procede de comunicaciones entre militares para abreviar el mensaje de sobre bajas en combate O KILLERS. Okey en inglés, Cero Muertos, en español) donde mora y vomita el reputado difamador Eduardo Inda, repugnante individuo y en El Español donde habita otro de los periodistas más infames del cotarro nacional Pedro J. Ramírez, ambos por pluma propia o delegada en alguno de los paniaguados que trabajan para ellos, la han llamado de todo menos bonita, desde puta a drogadicta, desde depravada a mala hija, desde golfa a malvada y otros elogios de buena pluma y mala sangre española.  

Ambos medios son una muestra genuina y emblemática de la basura periodística de la prensa española. Todo ellos sin desmerecer la infamia de las cadenas de televisión Antena Tres, Cuatro, Telecinco y la Sexta (donde dicen habita la progresía) dando de comer mierda a una audiencia insaciable y vergonzante.