domingo, 25 de mayo de 2014

LA SUCESIÓN DE LOS OLVIDOS



El autor conocido por sus allegados y un pequeño grupo de fans como EL TITULADOR era mini famoso por sus títulos

En casi todas sus obras brillaba o lucia especialmente el titulo acertado, ingenioso, provocativo, sugerente, ideal  pero cuando el lector iniciaba la lectura del texto desaparecía cualquier motivación para seguir leyendo, el titulador naufragaba en la literatura y alrededores ya que no era capaz de escribir, ni teatro, ni poesía, ni ensayo, ni cuento, ni relato corto, ni anuncios de televisión, ni artículos de periódico o semanario, ni guiones cinematográficos, ni ná de ná.

Era un torpe mediocre, jenízaro de buen viento y oscuro depredador de las palabras a las que faltaba el respeto con soberbia e impunidad.

Por eso cuando allá por 1960 u 1980 ya lo he olvidado dio con el título de LA SUCESIÓN DE LOS OLVIDOS no supo más que escribir:

Uno nace y olvida, crece y olvida, avanza por los días despistado y olvida, estudia y se olvida, lee y olvida lo leído, olvida los recuerdos de las cosas aprendidas, los acontecimientos vividos se oscurecen, se diluyen en el tiempo como la sal en el agua y se olvidan y finalmente uno muere y es olvidado.