Volviendo a la línea
principal y antes de que me avisen para la merienda, afirmaré que
Por definición el
infinito es el infinito y el que no pueda o no sepa cómo llegar que se aguante.
Pero sé que hay muchas más peguntas que contestar y cosas
por aclarar. Ya me llegan algunas quejas o insultos o rebates sobre mi posición
en el infinito.
Me ha escrito Higinio Transido para alentarme a dar una
explicación clara, breve y contundente sobre
una experiencia tan insólita como la de Usted (a la mía se refiere, pero
al menos es respetuoso y no escribe la tuya tronco) ya que para él, el infinito
siempre estaba un punto más lejos de donde se podía llegar.
Bien don Higinio Transido, ¿ha observado?, supongo que sí, lo
doloroso del adjetivo de su apellido, “transido”, que siempre se aplica a la
muerte o sus aledaños,
“Transido por la
muerte de su esposa doña Flor, el conde buscó en el cajón del “secretaire”, la vía
para unirse a su amada, la pistola que allí guardaba” Este párrafo del autor
clásico español Don Alfredo Caño de Luna, en su obra de la madurez “La grandeza
de los cretinos”, da uso y sentido a su apellido transido, Sr Transido. Creo que usted no
esperaba de mí una erudición tan completa.
Es más, permítame que le señale y le
advierta que mi erudición me ayudo razonablemente, (No fue capital en el camino
hacia) a llegar al infinito durante mi vida adulta, es decir antes de
fallecer. Confio en que con esta perorata se haya olvidado de su pregunta, pero yo no.
Otros inquisidores o inqueridores son:
En concreto D. Agustin Algoace y D. Fernando Nadadice son
particularmente críticos y aviesos llamándome de entrada caradura y tremolino.
Esto último no sé muy bien lo que aquí significa pero como no dejaron dirección no pude preguntárselo.
El primero tuvo el desparpajo en presentarse como licenciado experto en VH,
aclarando a continuación que VH eran las siglas de Vellas Hartes, apostillando
que su tarea humana consistía en dar la vuelta a las Bellas Artes para ponerlas
al alcance del vulgo inculto y desleal que así las irían cogiendo ley y cariño al trasladar la ortografía a su estética y
comprensión.
Ciertamente añado después de leer semejante dislate que dios nos
salve de los educadores Hespañoles. (Se trata de un guiño mío para don Agustín).
Con todas estas digresiones y separatas
nos distraemos y olvidamos el asunto, demostrar la existencia del
infinito.
Primera parte de la cuestión y demostrar la accesibilidad de
los humanos vivos (como yo) al infinito
y regresar
Lo primero que reseño o recalco para documentar mi presencia
en el infinito es decir y asegurar que más allá del infinito no hay nada, pero
nada de nada. O séase, que no hay futuro en el infinito, siempre es presente.
Lo cual llega a molestar y cansar.
Se lo indico para disuadir a mucho que
siempre hablan y piensan en el futuro: Nosotros (líder escueto afirmando)
haremos y algunos se preguntan porque no hacen (presente) en vez de decir que harán (futuro). Pero también
da que pensar que no haya mañana, que no que no.
Otra prueba de que he caminado por allí es matemática.
Aquí 1*1=1
y 1+1=2.
Pues bien en el infinito 1*1=1 (igual que aquí) pero 1+1 = 1.
Desastroso verdad.
Bueno les dejo con esta dolorosa verdad del infinito que me
llaman a merendar