domingo, 14 de septiembre de 2014

AQUELLOS CANALLAS TAN NUESTROS


En España los canallas han sido, son y serán (me temo) muy abundantes, inicio un breve repaso sobre algunos de aquellos personajes que habiendo nacido  niños devinieron en la franquicia franquista en entrañables canallas; ya se sabe que el tiempo todo lo distorsiona y lo alivia y aquellos personajes se convierten por mor de la memoria en entrañables sin merito alguno.

Apenas quedamos, e irá disminuyendo, gente que recordemos a aquellos canallas nuestros tan odiados y a la vez tan fascinantes, de fascistas y de fascinación.

Recuerdo con especial asco y cariño a Emilio Romero que fue una especie de Pedro J. de aquellos tiempos, un canalla redomado, astuto, viscoso y encantador, director que fue del Diario vespertino PUEBLO; qué coño el diario pueblo se vendía bastante e indicaba en su nombre toda una declaración de intenciones comparando con otros títulos de la época como el ABC, (siempre hubo, hay y habrá un ABC en nuestras vidas, que cruz) Ya, Informaciones, el Alcázar.

PUEBLO era popular y populista (que manía con ese término todo el mundo está empeñado en deshilacharle cuando su primigenio significado, es perteneciente o relativo al Pueblo).

Emilio Romero un abulense torcido y retorcido hombre del régimen, fue jefe de orientación política de la prensa española ente 1946 y 1952 así que imagínense que tipo, pero siempre (si es que algún siempre hay para un muerto de ésta calaña) será recordado como director del Diario PUEBLO.

E.R era un individuo, poderoso e influyente, se le llamó durante algún tiempo “el periodista de Franco”, cínico, afirmaba públicamente  yo no me vendo me alquilo”, ególatra, macho machote parlanchin  “a mí, mi mujer me sirve para cortarme las uñas de los pies“, follador de coristas (única característica perdonable), vengativo, rencoroso, engreído y  soberbio, mala persona y conspirador peligroso (o de eso presumía), en fin  un auténtico ejemplar de la franquicia franquista, del que no queda nada que escribiera que merezca la pena ni ser leído, ni recordado.

Leer PUEBLO era toda una desdicha dichosa o una dicha desdichada, ponga usted el orden que desee (dicha si es un hombre de orden y desdicha si es usted un ácrata antisistema, filo comunista o comunista directo, en fin una "desdicha" de persona que no vale para nada) o déjelo como está ya que probablemente es muy joven no ha tenido oportunidad, ni ganas, de leer nunca ningún periódico de aquel periodo cuasi eterno.

El PUEBLO duró otra eternidad desde 1940 hasta 1984, aunque su época de esplendor corresponde al periodo que va desde 1952, cuando es nombrado director Emilio Romero, a 1974 cuando cesó Romero, ya en el tardo franquismo,  para finalmente desaparecer en 1984, mientras que nuestro querido canalla vivió hasta el año 2002.   

Pero nunca fue un canalla simpático ni querido, aunque si temido y odiado.

La verdad es que uno no acaba de entender porque usa su tiempo en hurgar en la basura.

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