En España los canallas han sido, son y serán (me temo) muy abundantes, inicio un breve repaso sobre algunos de aquellos personajes que habiendo nacido niños devinieron en la franquicia franquista en entrañables canallas; ya se sabe que el tiempo todo lo distorsiona y lo alivia y aquellos personajes se convierten por mor de la memoria en entrañables sin merito alguno.
Apenas quedamos, e irá disminuyendo, gente que recordemos
a aquellos canallas nuestros tan odiados y a la vez tan fascinantes, de
fascistas y de fascinación.
Recuerdo con especial asco y cariño a Emilio Romero que
fue una especie de Pedro J. de aquellos tiempos, un canalla redomado, astuto, viscoso
y encantador, director que fue del Diario vespertino PUEBLO; qué coño el diario
pueblo se vendía bastante e indicaba en su nombre toda una declaración de intenciones
comparando con otros títulos de la época como el ABC, (siempre hubo, hay y
habrá un ABC en nuestras vidas, que cruz) Ya, Informaciones, el Alcázar.
PUEBLO era popular y populista (que manía con ese término
todo el mundo está empeñado en deshilacharle cuando su primigenio significado,
es perteneciente o relativo al Pueblo).
Emilio Romero un abulense torcido y retorcido hombre del
régimen, fue jefe de orientación política de la prensa española ente 1946 y
1952 así que imagínense que tipo, pero siempre (si es que algún siempre hay para
un muerto de ésta calaña) será recordado como director del Diario PUEBLO.
E.R era un individuo, poderoso e influyente, se le llamó
durante algún tiempo “el periodista de
Franco”, cínico, afirmaba públicamente
“yo no me vendo me alquilo”,
ególatra, macho machote parlanchin “a mí, mi mujer
me sirve para cortarme las uñas de los pies“, follador de coristas (única
característica perdonable), vengativo, rencoroso, engreído y soberbio, mala persona y conspirador peligroso
(o de eso presumía), en fin un auténtico
ejemplar de la franquicia franquista, del que no queda nada que escribiera que
merezca la pena ni ser leído, ni recordado.
Leer PUEBLO era toda una desdicha dichosa o una dicha
desdichada, ponga usted el orden que desee (dicha si es un hombre de orden y desdicha
si es usted un ácrata antisistema, filo comunista o comunista directo, en fin
una "desdicha" de persona que no vale para nada) o déjelo como está ya que probablemente
es muy joven no ha tenido oportunidad, ni ganas, de leer nunca ningún periódico
de aquel periodo cuasi eterno.
El PUEBLO duró otra eternidad desde 1940 hasta 1984,
aunque su época de esplendor corresponde al periodo que va desde 1952, cuando
es nombrado director Emilio Romero, a 1974 cuando cesó Romero, ya en el tardo
franquismo, para finalmente desaparecer
en 1984, mientras que nuestro querido canalla vivió hasta el año 2002.
Pero nunca fue un canalla simpático ni
querido, aunque si temido y odiado.
La verdad es que uno no acaba de entender porque usa su
tiempo en hurgar en la basura.
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