Me pregunto y no
hallo respuesta porqué tanta gente acepta como normal, o en el mejor de los
casos como inevitable, lo que para algunos (¿Muchos?, ¿yo solo?) está mal,
esencial y definitivamente mal.
¿Qué mecanismos
de vida producen individuos como Bárcenas, Montoro, Rajoy, Mato (y tantos otros),
por solo mencionar los más podridos de las más recientes podredumbres.
¿Que hay en su
mente, en sus vivencias que les permite, justifica y les alienta a obrar así? Somos
consecuentes y realistas afirmarán orgullosos, esto es política, esto es el
mundo real. No las ensoñaciones de un ciudadano perplejo.
Por ejemplo la
frase de Montoro (ya antigua) sobre “Dejar
que España caiga que ya la levantaremos nosotros” es significativa y
merecedora de diversas interpretaciones. Indica el sentido patrimonial de España
que ese tipo de gente tiene genéticamente inoculado. Nosotros significa la
propiedad, el dominio y la justicia de esa propiedad. También es (o fue
intranscendente) su repercusión en los medios y en la sociedad.
La frase “No he cumplido con las (obsérvese la
ausencia del yo y la alusión a genéricos: promesas, campaña, programa) promesas electorales pero he cumplido con
mi (obsérvese la orgullosa identidad del yo, del mí, del Rajoy) deber. Pura y refinada técnica de
manipulación y significado, al hilo de conceptos tan arraigados como patria,
religión y decencia moral expresada con la contundencia moral del mendaz
acostumbrado e impenitente.
Yo Mariano Rajoy
Brey presidente del gobierno de España he cumplido -con harto dolor de mi
corazón (pura mentira) con mi deber de gobernante
(y de tunante) por el bien de mi país ergo debéis recordar que deberéis
volverme a votar (de momento como buenos
españoles que sois debéis aguantar los sacrificios es por v(n)uestro bien).
Son dos frases
que recuerdo me han impactado y dejado perplejo, pronunciadas por
dirigentes políticos actuales que reflejan y expresan la carencia de sentimientos
humanos.
Son frases que dañan que ofenden y que
lastiman y también indignan pero que
marcan el devenir de un pueblo, de una nación
La aceptación o
la indiferencia y también el desconocimiento de esas (y otras centenas de)
frases similares orientan y explican parcialmente la enfermedad moral de este país,
- en el que me toco nacer y vivir y del que me siento avergonzado, entristecido
y al cual, si fuera factible, me gustaría renunciar para siempre- aunque no responden a lo que en el inicio me
preguntaba ¿Cómo y porque existen ese tipo de individuos?
Ellos (esos de
los que hablo) al igual que los
“ingenieros ilustres compradores de voluntades, tahúres, jugadores de ventaja”. Los ingenieros de caminos citados en la LdB
(Lista de Bárcenas), mienten al desmentir,
sonríen y se burlan al observar la inanidad y la inacción del colectivo,
se indignan y se ofenden y acaso se querellen enojados contra los que los denuncian,
y la ley, que no la justicia, probablemente les dé la razón.
No hay pruebas. Y yo me pregunto ¿que son las pruebas? Y
también me pregunto ¿qué clase de personas serán sus hijos? ¿Iguales a ellos o
perores? ¿Tienen ellos corazón? o solo tienen el poder que da el dinero
(nuestro dinero) estafado con adjudicaciones pactadas.
Considerar que España
es un estado de derecho es una ignominia, porque algunos (al menos yo) percibimos la impunidad e inmunidad, la
seguridad exultante de esos afortunados millonarios, de esos brillantes
ingenieros, de esos Colegiados de Honor,
cuyo único destino merecido seria ser “colgados hasta morir”