jueves, 12 de octubre de 2017

DOS ANECDOTAS ESPAÑOLAS



A modo de anécdota narraré el hecho realmente ocurrido a un ciudadano español, en forma de desdicha para su protagonista, su detención, encarcelamiento, juicio y condena por el delito de haber pronunciado en voz alta y pública en un bar, la frase de ME CAGO EN FRANCO.

Como he dicho fue detenido, juzgado y condenado a 10 años de cárcel era el año 1970 o 71, si hubiera sido en 1950 la sentencia no hubiera sido tan leve ya que le hubiera correspondido la pena de muerte por ofensas al Caudillo y a la España por él encarnada.

Pequeñas anécdotas menores en un océano de crímenes contra la humanidad, olvidadas o desconocidas.

La siguiente seguramente es posiblemente apocrifa falsa pero muy simbólica y no recuerdo donde ni cuando la ley. Pero no me la he inventado
Años 40,41 ó 42, invierno, Mes de Enero, Noche, en la fría provincia de León, Ávila o Soria, en algún pequeño lugar rural, serrano semi montañoso, doce y media de la noche, cinco grados bajo cero.
Dos guardias civiles de uniforme llevan, cumpliendo las órdenes del mando, a un individuo español, pero antiespañol, rojo, republicano comunista, anticristiano, o sea un desecho de ser humano, hacia su destino.
El antiespañol sabe dónde le llevan lo sabe bien, es la costumbre de los vencedores actuar así, ni perdonar ni olvidar lo llevan a algún sendero, camino o lugar con cunetas para fusilarlo por sus crímenes.
Este antiespañol camina cabizbajo sabiendo que su vida su historia y su persona va a desaparecer eternamente en el anonimato del mundo, del país donde nació y no quedará rastro de su presencia como ser humano. No tiene mujer ni hijos y sus amigos están muertos o detenidos. Nadie lo va recordar ni saber quien fue.
Todavía vivo pero muerto de frio, levanta sin saber muy bien porque la voz y exclama VAYA NOCHECITA HACE UN FRIO DE TODOS LOS DEMONIOS.
La pareja del tricornio se mira uno al otro y el más expresivo de los dos exclama respetuoso y lleno de razón.
ANDE NO SE QUEJE, NO SE QUEJE QUE NOSOTROS TENEMOS QUE VOLVER.