domingo, 28 de septiembre de 2014

CURIOSIDADES QUE NO SIRVEN PARA NADA



El sistema de matriculación de vehículos a motor en España estuvo hasta su agotamiento compuesto mediante una o dos letras que simbolizaban la provincia y luego números correlativos por provincias que indicaban exactamente la cifra de vehículos matriculados 
hasta la fecha.

Un observador curioso podía saber de donde era y de cuando era el vehículo. El sistema permitía al comprador de un vehículo de segunda mano saber de primera mano el año de matriculación y por ende el año de fabricación.

Analizar la evolución de los sistema de matriculación en España llevaría un buen rato aunque ilustraría de como los concesionarios y vendedores de vehículos influyeron sobre las autoridades del ministerio del Interior para opacar la hasta entonces clara procedencia y fecha de nacimiento de los coches matriculados en España.

Dado que no se trata de inducir nada en particular en este caso, ni en este momento, sobre la evidente connivencia de los poderes públicos con los intereses privados y su proyección en el desajuste institucional español, sigamos curioseando sobre coches y fechas.

El año 1950 no es que fuera un gran año para nada en España pero este merodeador de búsquedas inútiles sobre la gloriosa época de la cruzada nacional puede afirmar y afirma:

Que en la ciudad de Madrid a  uno de enero de 1950 existía (se matriculó) el vehículo M-83600 Del que nada más dice la estadística sobre marca, modelo o color, sencillamente era el vehículo M-83600.

Mientras en Barcelona en la misma fecha la matriculación alcanzaba el numero B-79944.

La modesta y propia provincia de nacimiento del relator alcanzaba la cifra de LE-4128, siendo por otra parte la provincia más retrasada en el Ranking de “Vehículos a motor”  que es como se denominaban oficialmente los coches era la Provincia de Ávila con el vehículo AV-1249.

Para concluir exponemos el número de vehículos matriculados durante los años 1948 y 1949 que fueron:
3089 en Madrid, 1513 en Barcelona, 93 en León, 16 en Ávila y 10570 en toda  España

No es que fueren muchos, pero España al fin y al cabo era Una Grande y Libre (o algo parecido)

jueves, 18 de septiembre de 2014

LA PANDILLA BASURA



Esta gente me abruma, me abomina,
me incrimina
me repele y no me gusta 
su olor a petróleo y a dinero
amasado con esmero y el sufrir de tanta gente

Me inquieta y me molesta tener de dirigentes
a estos malolientes delincuentes tan diligentes
en el recorte y en ser mala gente
y al PSOE con Slim y Felipe consejeros
agrios millonarios bien planchados
banqueros alevosos, señores diputados
mangantes devenidos en magnates
magnates corridos a mangantes
pregoneros figurantes,
periodistas rebosantes
orinados en la boca por su amante
mientras declaran que es agua bendita
santificada por la espuma sexual
de la virgen de la ordenación vigente
que luce a los obispos en deshonor permanente

Sucia gente abundante y engreída
tan miserable y prepotente

Y para mayor gloria de España 
El gobierno con su mínimo
Presidente al frente
Que declama incompetente
“Haremos lo que tengamos que hacer
Cumpliremos la ley,  
Haremos las cosas como dios manda
Y nadie prroda..  podrá probar que nuestro
Tesorero es delincuente
Aguanta Luis se fuerte se valiente”

Se ríen por todo, se ríen de todos
y como disfrutan
más que Franco en un molino.

Suyo es el poder
el dinero y la mentira
y la ley su fulana

Y mientras nosotros bobos completos, completos bobos
gusanos perezosos engañados desangrándose agradecidos
aplaudimos hasta que nos dejan en la ruina

domingo, 14 de septiembre de 2014

AQUELLOS CANALLAS TAN NUESTROS


En España los canallas han sido, son y serán (me temo) muy abundantes, inicio un breve repaso sobre algunos de aquellos personajes que habiendo nacido  niños devinieron en la franquicia franquista en entrañables canallas; ya se sabe que el tiempo todo lo distorsiona y lo alivia y aquellos personajes se convierten por mor de la memoria en entrañables sin merito alguno.

Apenas quedamos, e irá disminuyendo, gente que recordemos a aquellos canallas nuestros tan odiados y a la vez tan fascinantes, de fascistas y de fascinación.

Recuerdo con especial asco y cariño a Emilio Romero que fue una especie de Pedro J. de aquellos tiempos, un canalla redomado, astuto, viscoso y encantador, director que fue del Diario vespertino PUEBLO; qué coño el diario pueblo se vendía bastante e indicaba en su nombre toda una declaración de intenciones comparando con otros títulos de la época como el ABC, (siempre hubo, hay y habrá un ABC en nuestras vidas, que cruz) Ya, Informaciones, el Alcázar.

PUEBLO era popular y populista (que manía con ese término todo el mundo está empeñado en deshilacharle cuando su primigenio significado, es perteneciente o relativo al Pueblo).

Emilio Romero un abulense torcido y retorcido hombre del régimen, fue jefe de orientación política de la prensa española ente 1946 y 1952 así que imagínense que tipo, pero siempre (si es que algún siempre hay para un muerto de ésta calaña) será recordado como director del Diario PUEBLO.

E.R era un individuo, poderoso e influyente, se le llamó durante algún tiempo “el periodista de Franco”, cínico, afirmaba públicamente  yo no me vendo me alquilo”, ególatra, macho machote parlanchin  “a mí, mi mujer me sirve para cortarme las uñas de los pies“, follador de coristas (única característica perdonable), vengativo, rencoroso, engreído y  soberbio, mala persona y conspirador peligroso (o de eso presumía), en fin  un auténtico ejemplar de la franquicia franquista, del que no queda nada que escribiera que merezca la pena ni ser leído, ni recordado.

Leer PUEBLO era toda una desdicha dichosa o una dicha desdichada, ponga usted el orden que desee (dicha si es un hombre de orden y desdicha si es usted un ácrata antisistema, filo comunista o comunista directo, en fin una "desdicha" de persona que no vale para nada) o déjelo como está ya que probablemente es muy joven no ha tenido oportunidad, ni ganas, de leer nunca ningún periódico de aquel periodo cuasi eterno.

El PUEBLO duró otra eternidad desde 1940 hasta 1984, aunque su época de esplendor corresponde al periodo que va desde 1952, cuando es nombrado director Emilio Romero, a 1974 cuando cesó Romero, ya en el tardo franquismo,  para finalmente desaparecer en 1984, mientras que nuestro querido canalla vivió hasta el año 2002.   

Pero nunca fue un canalla simpático ni querido, aunque si temido y odiado.

La verdad es que uno no acaba de entender porque usa su tiempo en hurgar en la basura.