Se trata de un relato breve en
el que el autor reflexiona ávidamente y al albur sobre ese momento diario tan
propio de todos, en el que se solapan, se superponen, se acomodan sensaciones, situaciones
y percepciones de cada individuo que no logra discernir, distinguir, dilucidar
si está dormido o despierto, durmiendo o despertando, soñando o a punto de
tropezar con la realidad.
Entre sueño y vigilia, entre
luz y sombra. Un momento o duerme vela donde se unen la muerte y la vida, el
trabajo y no tenerlo, la dicha y la desdicha, la duda y el asombro, lo sabido y
lo ignorado. Al despertar cada uno de
nosotros y también todos los demás se pasa y se traspasa de forma confusa, por
y entre ambas situaciones.
Alboroto por vivir y pereza
para alzarse.
El autor como siempre incapaz
de avanzar hacia adelante y escribir por primera vez como mínimo, o al menos, un
relato largo, o una novela corta o una novela o intentar una gran novela, como
se prometió a si mismo cuando tuvo 15 años, se queda de nuevo en la torpe brevedad
de su capacidad expresiva y de concentración y termina el relato y lo edita sin
dar más explicaciones ni aclaraciones porque ha alcanzado el número de palabras
que le está permitido escribir.