Por más interés que ponía no lograba entender
porque tanta gente al ver escrita la palabra Mason pronunciaba meison una y
otra vez.
No alcanza a saber porque lo hacían, además otra mucha gente escribía
mason sin acento cuando era evidente que debía escribirse masón. Ignoraba lo
que significaba masón aunque tenía sospechas de que no era nada bueno.
Encima de todo ello y en bastantes ocasiones
delante de mason o masón se escribía perry una palabra sin significado reconocible
para ningún hispano parlante que en todo caso debería escribirse con i latina y
no con y griega, aunque él pensaba que era un error del linotipista que se equivocó
y escribió perry en lugar de perro.
Entonces lo tuvo claro estaban hablando de un
perro masón y no sabía si existía una raza de perros masones o estaban hablando
del vecino del segundo que era un depravado y un perro masón.
Más tranquilo con el descubrimiento se decidió
a escribir una carta al director (siempre había a mano algún director al que escribir)
para denunciar la arbitrariedad lingüística y gramatical de algunos plumillas
de centroizquierda.
Desde luego el universo está lleno de
injusticias y mientras el país se desangraba, el mundo seguía inalterable su camino.
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