miércoles, 24 de junio de 2015

PRIMO LEVY



-Che Primo,  ¿te compraste unos jeans?

·      ¿Quién te dijo, qué?

-Lo supe por azar, nadie comentó.

 ·      ¿Raro, no? ¿A quién le puede ocupar unos calzones?
·        No me estás siendo abierto
  
      Te juro, alguien lo mencionó en la red
-        ¿Son los puestos?,

Primo mira a su amigo, ya no tanto después de lo que pasó
·        
No los Livay son para otros días 

viernes, 19 de junio de 2015

INSTITUCIONES E INSTITUIDOS



Ahora que los nuevos partidos, las formaciones emergentes, empiezan a ocupar lugar y espacio en las Instituciones conviene, interesa y entretiene dar pábulo y hablar de las Instituciones y de sus ocupantes los Instituidos.

Vaya por adelantado que  por lo general las Instituciones son bastante deprimentes. Entrar en una Institución produce en la mayoría de los casos un efecto contrario al esperado y deseado.  

La Institución impone, arruga y cansa muchísimo. Si uno se pone o se dispone a ser institucional está aviado y a la larga un tanto averiado.

La Institución confiere estilo que muchas veces se confunde con apariencia de dignidad.

A las Instituciones de va de Usted y con corbata. En realidad a las Instituciones no se va, se asiste, y si no eres Instituido se visitan.

Normalmente de sitúan en mansiones, palacios, palacetes, casas solariegas, o alguna casa de lenocinio rehabilitada y otros lugares de postín y relumbre.

Las personas que ocupan un cargo institucional tienen casi siempre un aire riguroso nada espontaneo son, si es que no lo son por naturaleza, obligados a ser serios a no permitir las bromas, chanzas, chascarrillos con la Institución ni con el cargo.

Los instituidos siempre van con los hombros cargados por el peso de la purpura que muchas ocasiones solo es purpurina y no soportan la higiene del humor.

Les va el boato y a veces el maltrato ya se recordará la soflama de la instituida Celia Villalobos 
aquello “Manolo Coño” reclamando con fervor su coche oficial.
Los instituidos de cierto nivel tienen un cómodo coche oficial que les lleva y les trae y no tienen que aparcar ni echar gasolina que para eso sirve  ser un instituido. La señora Barberá tiene (tenia) un Audi A8 blindado contra los insultos y las blasfemias.     

Los instituidos son instruidos por mor de la belleza del poder, aunque bastantes no saben más que de prebendas y sonrisas a sus votantes cuando los necesitan.

Muchos pronuncian bellaquerías que no se les tiene en cuenta dada la importancia del cargo

El trato entre instituidos siempre es severo y respetuoso, casi nunca personal

Son frecuentes diálogos como estos:
               ¿Cómo está Concejal?
Respondido por el aludido con un breve
               Bien gracias
Y si el saludante es del mismo partido añade:
               ¿Y usted?, o  ¿Y tú? , si son del mismo rango y menester.
O un
               ¿Qué tal Ministro?
Saludo que estremece lo suyo y lo puede ejercer poca gente y si el saludador es por lo menos Secretario de Estado o bien solo funambulista, que tanto abundan.
  
El ministro responde:
               Ah, hola que tal
El máximo es:
               Un hola Presidente,
Que significa respeto y reverencia, con un leve matiz de envidia aunque el presidente no merezca reverencia sino referencia a su ficha policial cuando deje el cargo
El Presidente no responde solo asiente o mueve la cabeza (lamentando en su interior no saber sonreír ya que no fue una condición que dios les concedió)

Y es que en las Instituciones hay mucha envidia y prosopopeya.

Pero uno no puede ni debe dejarse llevar por la prosopopeya como me ocurrió a mí
Recuerdo que en mi caso, cuando saque la Plaza de Bedel de la Excma Diputación de León, en casa hubo mucha prosopopeya, mi padre me abrazó con un fuerte abrazo, musitando a mi oído un débil “bien hecho hijo mío”, mientras mi madre tremolaba unas lágrimas de orgullo y la abuela en la cocina preparaba una fuente de buñuelos. 

Aunque rebelde como siempre no dure mucho en el cargo ya que me pillaron sobando a una Chica de la limpieza que estaba bastante mollar y eso iba contra las normas de la Institución, así que me expedientaron y me des instituyeron y de la Chica de la limpieza (no hay intención, ni falta de respeto, es que todo el mundo en aquel entonces, las llamaban así) no volví a saber nada.

Pero dejemos los recuerdos personales y sigamos con las Instituciones, ya que como es recordado siempre se dijo que “Después de Franco las Instituciones”,  ingeniosa y acertada frase ya que con ellas llenas a tope de subsidiarios franquistas se sigue, y lo que queda.

Tal vez sea mucho exagerar pero la verdad es que el que no está en las instituciones no pinta nada en la vida ni en la política, no existe.

Se debe añadir que pocos instituidos son granjeros o carteros, (aunque estos llevan uniforme lo cual suele engrandecer mucho el ánimo y el rol) o panaderos, o fruteros.

Todos estos humanos de poco pelo y sustancia juegan en otra liga y los Instituidos importantes juegan en la “División de Honor y de Importancia” y visitan los palcos de los campos de futbol e incluso alguno los palcos del Teatro Real en la temporada de Ópera, aunque estos suelen pertenecer principalmente, a la Institución de la “Real Academia de la Lengua y el Desparpajo”. Enorme Institución donde los instituidos se despellejan entre ellos con ingeniosos retruécanos mientras se tiran con disimulo pedos, académicamente llamados “aires del culo”, mirando después reprobatoriamente y con el ceño fruncido al sillón ocupado de su izquierda. Pero en una institución así de pobre e importante la cosa no va mucho más allá.
Relumbran pero no dañan hasta que a un sillonero se le designa Ministro o Duque de Alba.

Leyendas urbanas aseguran que varios instituidos rebeldes y díscolos desaparecieron fagocitados en un breve regüeldo por la Institución correspondiente mientras observaban y se burlaban de un gran retrato del gran José María Aznar  inteligentemente colocado al lado de otro de la gran Esperanza Aguirre, dos de los más grandes protolideres de la “Gran Derecha Nacional”.

Así que aviso a los nuevos recién instituidos que se atengan a lo Institucionalmente Instituido por la correspondiente Institución.

Que luego no se quejen de que no estaban advertidos.

FIN DE LA PRIMERA PARTE