martes, 4 de agosto de 2015

GOBERNAR ENCANALLA




Gobernar siempre encanalla, uno es uno antes de gobernar y otro después de hacerlo. Siempre el “otro” es peor que el “uno” que fue. Cosas del gobernar.

              
              Algunos  se encanallan más y otros menos, siempre son más los que se encanallan más y son menos los que se encanallan menos. Es lo que sucede entre canallas.

               En un sistema democrático el que gobierna debe de dar explicaciones, incluso en una democracia tan falsa y ruin como la de España. 


               Aquí el que gobierna se suele limitar a engañar, mentir y robar al gobernado. Lo hace con descaro, desprecio y avaricia, tomando al gobernado por estúpido (lo que muchos suelen ser) y por ignorantes (que suelen serlo mucho, en cantidad de ignorancia y muchos más en cantidad de ignorantes).


               También el gobernante suele apoyarse en sus fieles (es decir, que tienen fe en lo que dice y  que no suelen ser demasiados) y en los leales que son bastantes más y por razones diversas, la mayor parte de ellas conspicuas y económicas.


             Con esos principios se gobierna, aunque se proclama con emoción y tronío y sin ruborizarse que solo le interesa el “Interés General”, aunque se debería decir el “interés del General”.


               Generales suele haber bastantes, aunque en España el importante y que gobierna después de muerto y por delegación, es el que ustedes (si han llegado hasta aquí) suponen.


               El general Franco fallecido de muerte natural hace 40 años y sin embargo su herencia, legado e impronta a, para y en los españoles, se ha transmitido genéticamente y sigue presente y funcionando.


               Aunque muchos no lo vean, no lo crean, o no lo consideren.


               El término “franquista” tiene mala prensa, muchas connotaciones y ninguna buena; casi ninguno de los franquistas se reconoce como tal y aún menos se proclama y ufana de ello.


               El mal concepto que existe se debe a diversas causas y motivaciones. El franquista puro ya no relumbra, se ha disfrazado de demócrata. No reivindica la Dictadura de Franco ya que ese leguaje no gusta al pueblo llano al que le mola más el término Democracia.  


               Por ello es bueno recordar y remarcar las palabras que dijo el Presidente de las Cortes. Alejandro Rodríguez Valcárcel  (22 noviembre 1975).

               Después de hacer jurar al imberbe Borbón  por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del reino  y guardar lealtad a los principios que informan el movimiento nacional”, añadió  concluyente “, Señores procuradores, señores consejeros  Desde la emoción en el recuerdo a Franco: Viva el Rey, Viva España.


               Emocionante y terrible como se sella el destino de una nación.


               Ya el 22 de junio de 1969 Franco le había dicho al pueblo español “que vista las condiciones que concurren en la persona del príncipe don Juan Carlos de Borbón y Borbón He decidido proponerle a la patria como mi sucesor.


               Ándale tú que chulillo y que mandón era aquel señor.


               Con el Rey Juan Carlos de Borbón”, se comenzaba a escribir una nueva página en la misérrima, triste y desafortunada Historia de España.


               La historia no se detiene y el tiempo aun lo hace menos, así que el muerto al hoyo y el vivo al chollo.


               En definitiva se establece la vigencia de la sabia frase de Lampedusa: “Es preciso que todo cambie para que todo siga igual”. Y así ha sido y así sigue siendo.


               Mandan los de siempre como, -por citar un ejemplo-, el inefable Banco de Santander que sigue siendo el Banco de Santander, y que fue fiel servidor de la dictadura de F y sigue siendo el mayor y más enriquecido banco de la democracia de R (y anteriores), aunque en realidad es el botín de los Botines, rancia familia de toda la vida, tan orgullosa de presumir de sus beneficios. Los mismos perros con diferente collar y mucho más ricos.


               También sigue opinando y pontificando el ABC el periódico de siempre fundado en 1903 una época en la que no había nacido ni Jesucristo,  y ya el día 2 de abril de 1939 su portada anunciaba el día de la victoria (de Franco sobre la republica) y así hasta hoy difamando mintiendo, engañando, disfrazando la verdad de mentira y la mentira de verdad, en fin lo propio de esta gente triunfadora. Ser periodista en el ABC es como ser una sucia rata en una cueva de hienas.


               Se comenzaba a diseñar la modélica transición española entre el miedo acumulado (durante 40 años), la esperanza expectante y mal informada (por favor, que no resucite) y la “nueva clase política formada por alevines y traidores.” Los unos traidores a sus esencias y las obediencias debidas franquistas (el gran traidor fue Fraga, un mal nacido de mala madre) y los otros traidores a sus principios socialistas y comunistas y como seres humanos de defender y luchar por la dignidad, la decencia, la justicia y verdad en la gobernación (Santiago Carrillo y Felipe González, cada uno más canalla que el otro, dos grandes traidores, dos malos españoles y dos deficientes morales). Esos tres personaje de la transición que nunca debieron haber nacido, ni a la política, ni a la vida (pura basura humana) instrumentaron (con la ayuda de otros especímenes) la transición y  engañaron hasta la saciedad a la sociedad de aquellos años esperanzadores, convulsos y desconcertantes, en los que el engaño se convirtió en un arte y la indignidad en beneficio.

  
             Pero estamos en el año 2015 y han pasado 40 años desde la muerte de aquel señor, en total 80 años, 40 de dictadura, 40 de engaño obligatorio y otros 40 de democracia, 40 de engaño voluntario. 


               Durante los 40 primeros se mataba mogollón con fusil y mosquetón y en los 40 segundos se elimina al personal por la vía laboral y si molesta o no es leal se le excluye con defunción moral. Franco mataba a lo bestia y ahora se destruye lo crucial, la dignidad individual. Realmente no se cual es más despiadado si los fusilados por Franco o los excluidos y estigmatizados por la democracia PPPSOE.


               Parecerá un sofisma, pero no lo es.  Aquel era más franco se mataba al rojo, este más hipócrita se elimina al pobre, emigrante o nacional.


               La vida no es como nos contaron es como unos gobernantes miserables nos la montaron.


               Por ningún motivo o estimulo deseo gobernar.


               En estas ocasiones en que redescubro quien soy y quien he sido, siempre recuerdo aquella preciosas estrofas del poema del gran Manuel Alcántara “De mí una guitarra”

                              “Cuando termine la muerte,

                              si dicen: "¡A levantarse!",

                              a mí que no me despierten”.

                              “Que por mucho que lo piense,

                              yo no sé lo que me espera

                              cuando termine la muerte”.

                              Cuando termine la muerte

                              a mí que no me despierten.

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