EL DÍA QUE MURIÓ LA VIDA
Se trata de un opúsculo
terminal e inconcluso en el que el autor, un total descerebrado, conmemora y
relata el día que la vida dejo de vivir.
Comienza así:
El día había amanecido con aspecto tristón y
deprimido aunque nadie pareció darle importancia porque bastante tenían con lo
cotidiano, no podían ni querían imaginar lo que iba a suceder; al parecer el
autor sí que lo presintió, lo sintió, lo anuncio y se lo dijo a todo el mundo
que pasaba por su lado, que era muy poca gente, en concreto fueron 7 ninguno de
los cuales le prestó atención, ya que
apenas eran las ocho de la mañana y hacia frio y los 7 estaban de mal humor.
El caso es que
aproximadamente a las 11 de la mañana apareció de improviso en la TV del estado
el presidente, junto al gobernador y unas pocas autoridades más para decir que
con harto dolor de corazón tenía que prescindir de la vida de todos los
animales vivos con la excepción de unos pocos miembros del partido que le ayudarían
a él, a su familia, a sus allegados y al cura de familiar, a recuperar la
decencia y la dignidad, para él y para todo el pueblo llano.
Sin embargo las
cosas no fueron exactamente como el presidente presumía y pretendía sino que en
ese momento o un poco después (algunos cronistas establecen la hora 11h 32 m 44
s GMT) la vida se extinguió para todos y al autor apenas le dio tiempo para
escribir “arrea está llegando me cagúen la leche que put…
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