ALUNIZAJES Y ALUCINACIONES
Dentro de la serie de relatos cortos,
denominada “Relatos de la Retórica” aparece ahora fuera de texto y de contexto
la pieza titulada “Alunizajes y Alucinaciones” que trata de romper sin
conseguirlo la línea monótona y desfasada, aburrida hasta la saciedad practicada
por el autor en ocasiones anteriores.
Como es sabido se trata de un joven aspirante
a académico de escasas luces y poco relumbrón, inútilmente terco y poco
perspicaz que nunca lograra tal hito ya que la gloriosa y puntiaguda academia
de la lengua nunca reconocerá palabras como "titín" y "totón" que constituyen dos
de las mas intensas y esforzadas expresiones escritas imaginadas y desarrolladas
con gran esfuerzo y voluntad por el imberbe autor.
En Alunizajes y Alucinaciones se plantea brevemente la disyuntiva entre lo
bueno y lo malo, lo tonto y lo listo, lo
feo y lo bonito lo sensato y lo insensato. Los que alunizan son los buenos y los
que alucinan los malos o acaso al reves que más da si el autor desorientado no
se aclara y parece practicar el onanismo literario escribiendo para si mismo y
solo para si mismo.
Este cronista que tantas ilusiones puso en los primeros relatos, todos ellos, inéditos
como “Ci y Fo” y sobre todo la hedionda parábola del redentor irredento titulada
“Ya me voy y perdonen”.
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