domingo, 28 de octubre de 2012

INFINITO TERCERA ENTREGA. VAMOS AVANZANDO



Volviendo a la línea principal y antes de que me avisen para la merienda, afirmaré que 
Por definición el infinito es el infinito y el que no pueda o no sepa cómo llegar que se aguante.

Pero sé que hay muchas más peguntas que contestar y cosas por aclarar. Ya me llegan algunas quejas o insultos o rebates sobre mi posición en el infinito.

Me ha escrito Higinio Transido para alentarme a dar una explicación clara, breve y contundente sobre  una experiencia tan insólita como la de Usted (a la mía se refiere, pero al menos es respetuoso y no escribe la tuya tronco) ya que para él, el infinito siempre estaba un punto más lejos de donde se podía llegar.

Bien don Higinio Transido, ¿ha observado?, supongo que sí, lo doloroso del adjetivo de su apellido, “transido”, que siempre se aplica a la muerte o sus aledaños,  
“Transido por la muerte de su esposa doña Flor, el conde buscó en el cajón del “secretaire”, la vía para unirse a su amada, la pistola que allí guardaba” Este párrafo del autor clásico español Don Alfredo Caño de Luna, en su obra de la madurez “La grandeza de los cretinos”, da uso y sentido a su apellido  transido, Sr Transido. Creo que usted no esperaba de mí una erudición tan completa. 

Es más, permítame que le señale y le advierta que mi erudición me ayudo razonablemente, (No fue capital en el camino hacia) a llegar al infinito durante mi vida adulta, es decir antes de fallecer.  Confio en que con esta perorata se haya olvidado de su pregunta, pero yo no.

Otros inquisidores o inqueridores son:
 
En concreto D. Agustin Algoace y D. Fernando Nadadice son particularmente críticos y aviesos llamándome de entrada caradura y tremolino. Esto último no sé muy bien lo que aquí significa  pero como no dejaron dirección no pude preguntárselo. 
El primero tuvo el desparpajo en presentarse como licenciado experto en VH, aclarando a continuación que VH eran las siglas de Vellas Hartes, apostillando que su tarea humana consistía en dar la vuelta a las Bellas Artes para ponerlas al alcance del vulgo inculto y desleal que así las irían cogiendo ley  y cariño al trasladar la ortografía a su estética y comprensión. 

Ciertamente añado después de leer semejante dislate que dios nos salve de los educadores Hespañoles. (Se trata de un guiño mío para don Agustín). Con todas estas digresiones y separatas  nos distraemos y olvidamos el asunto, demostrar la existencia del infinito.

Primera parte de la cuestión y demostrar la accesibilidad de los humanos vivos (como yo)  al infinito y regresar

Lo primero que reseño o recalco para documentar mi presencia en el infinito es decir y asegurar que más allá del infinito no hay nada, pero nada de nada. O séase, que no hay futuro en el infinito, siempre es presente. Lo cual llega a molestar y cansar. 

Se lo indico para disuadir a mucho que siempre hablan y piensan en el futuro: Nosotros (líder escueto afirmando) haremos y algunos se preguntan porque no hacen (presente)  en vez de decir que harán (futuro). Pero también da que pensar que no haya mañana, que no que no.

Otra prueba de que he caminado por allí es matemática. 

Aquí 1*1=1 y 1+1=2. 
Pues bien en el infinito 1*1=1 (igual que aquí) pero 1+1 = 1. Desastroso verdad.
Bueno les dejo con esta dolorosa verdad del infinito que me llaman a merendar

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