viernes, 5 de octubre de 2012

EL INFINITO, ANOTACIONES DE UN OBSERVADOR EN DIRECTO



Aquí sigo atrapado en la incómoda posición de inválido, sentado en una silla sin apenas poder mover mi mitad inferior y todo ello sin ningún mérito, podía ser inválido de guerra, pero no, ni siquiera poseía la condición de inválido civil reconocido, solo invalido, a secas sin atributos  y todo ello a pesar de haber llegado ya hace unos días al infinito.

Digamos que no fue fácil, pero tampoco es para simular una grandeza que no corresponde. Digamos sencillamente que llegue al infinito y aquí estoy.

Cuando llegue quedé ciertamente sorprendido por el hecho de haber llegado al infinito y lo primero que anoté es que en contra de lo que siempre había pensado el infinito era romo y no puntiagudo, como uno se lo debe imaginar según los postulados de Witzak, las opiniones de Leibnitz y sobre todo en el importante estudio de Gauss  denominado “Sobre el pródigo e inmarcesible infinito, su profundidad y probable dimensiones”. Un tocho de más de 1200 páginas  lleno de ecuaciones incompresibles para la mayoría,  o por lo menos para mí. 

Pero volviendo a la realidad del momento vigente, afirmo y asevero  con la contundencia de la realidad observable que el infinito es romo y no agudo, pues así lo he constatado nada más llegar pasando la mano por el borde; pero por otra parte el infinito es amplio y espacioso y de una profundidad desmesurada, se diría, si no fuera un absurdo, de una profundidad infinita. 

Pero era yo que al fin dejaba atrás mi vida académica y civil fracasada para culminar un hecho histórico de relevancia mundial como es alcanzar el infinito, que pasó desapercibido para los medios, los catedráticos  y por supuesto para la patulea  de políticos, gobernantes, estadistas (en el remoto supuesto de que quedara alguno) y de los pre-proto y para delincuentes  que gobiernan el mundo anterior al infinito.

Pero sin duda alguna  yo ya estaba en el infinito y por lo que veía a lo lejos, había mucha gente más. 

Pero no me queda más remedio que parar a merendar y el resto de cosas, sucesos y acaeceres que  sucedieron serán objeto, dios lo quiera y el infinito lo permita,  de otro momento.

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