En esta obra de su ultima etapa
el escribiente construye una trama sorprendente difícil de leer y aun más de interpretar.
La historia cuenta el desarrollo
de un misterio indescifrable e insondable más allá de las mas profundas
elucubraciones policiales que un despistado detective de Cuenca o de Teruel (nunca
se llega a saber de dónde) pudo imaginar.
Lo insólito lo insoluble de la imaginación
del relator que relata se halla en el misterio del su Título.
Nadie nunca en la larga y profunda
historia de la literatura un título ha producido tanto misterio, sorpresa e
inquietud.
Nadie (¿ O será ninguno?) de los
245 lectores (para le versión a publicar añadir seis ceros a la derecha de la
cifra anterior) fue nunca capaz de asociar, ni de descubrir el significado del título
del libro, fascículo, opúsculo, octavilla o panfleto
de nuestra obra examinada en esta cronometrada crónica un icono de la
sencillez. Ninguna de las lucidas y lúcidas mentes y cabezas han podido
imaginar ni por asomo a que se refería y se sigue refiriendo el título
“CONSTATINOPLO”
¿A un lugar, a un campo de flores,
a una playa, a un océano a un espía, a un monaguillo, a un tipo de manjar o de bebida
a un título de película ni guguel ni gluglú ni los 7 mil enanitos de dentro de
google han encontrado respuesta a este nombre?
Modestamente este humildísimo critico
se atreve a exponer humildemente y con toda
la prudencia y humildad del mundo global una idea sobre el título:
Acaso sea, o fuere. o quisiere o
quisiera parecer posible que el bicharraco borracho que fue el mayor autor de
literatura y literadura de la historia global del globo pudo haberse equivocado
y en lugar de desconcertar al mundo y a sus ejércitos solo hubiera deseado
escribir CONSTANTINOPLA en lugar de
ese maravilloso y sorprendente título que es CONSTANTINOPLO
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