lunes, 4 de febrero de 2019

CONSTANTINOPLO


En esta obra de su ultima etapa el escribiente construye una trama sorprendente difícil de leer y aun más de interpretar.

La historia cuenta el desarrollo de un misterio indescifrable e insondable más allá de las mas profundas elucubraciones policiales que un despistado detective de Cuenca o de Teruel (nunca se llega a saber de dónde) pudo imaginar. 

Lo insólito lo insoluble de la imaginación del relator que relata se halla en el misterio del su Título.
Nadie nunca en la larga y profunda historia de la literatura un título ha producido tanto misterio, sorpresa e inquietud.
Nadie (¿ O será ninguno?) de los 245 lectores (para le versión a publicar añadir seis ceros a la derecha de la cifra anterior) fue nunca capaz de asociar, ni de descubrir el significado del título del libro, fascículo, opúsculo, octavilla   o panfleto de nuestra obra examinada en esta cronometrada crónica un icono de la sencillez. Ninguna de las lucidas y lúcidas mentes y cabezas han podido imaginar ni por asomo a que se refería y se sigue refiriendo el título “CONSTATINOPLO” 
¿A un lugar, a un campo de flores, a una playa, a un océano a un espía, a un monaguillo, a un tipo de manjar o de bebida a un título de película ni guguel ni gluglú ni los 7 mil enanitos de dentro de google han encontrado respuesta a este nombre?

Modestamente este humildísimo critico se atreve a exponer  humildemente y con toda la prudencia y humildad del mundo global una idea sobre el título:

Acaso sea, o fuere. o quisiere o quisiera parecer posible que el bicharraco borracho que fue el mayor autor de literatura y literadura de la historia global del globo pudo haberse equivocado y en lugar de desconcertar al mundo y a sus ejércitos solo hubiera deseado escribir CONSTANTINOPLA en lugar de ese maravilloso y sorprendente título que es CONSTANTINOPLO

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