miércoles, 24 de mayo de 2017

LA HIPOCRESÍA OCCIDENTAL



La justificada repulsa de los países occidentales de Europa al atentado de Manchester, cabecera de todos las cadenas  televisiones y periódicos en papel españoles, gritando enfebrecidos por tanta alevosía criminal, alentando el miedo y el rechazo al terrorismo islamista del ISIS puede contraponerse con el silencio público, mediático  y político ante el naufragio en el mediterráneo de un barco de fugitivos migrantes procedentes de Libia camino de Italia que ha provocado más de 150 desaparecidos, muerte nada accidental y muy occidental que no es comparable con el atentado de Manchester provocado por un islamista de 22 años nacido y criado en Inglaterra hijo de emigrantes libios que se ha inmolado  en nombre de Ala (hay que ser imbécil y subnormal) provocando la muerte de 22 personas entre ellas varios niños (no se ha explicado que hacían varios niños a las 11 de la noche en un concierto de Rock) lo que no impide desde luego considerarlos al igual que los demás asesinados, víctimas inocentes.
¿Igual? de inocentes que los 130 desaparecidos en el naufragio del que no se ha informado todavía cuantos eran niños inocentes, lo mismo que sus padres o compañeros de barco, patera o barcaza.
También para ser equitativos hay que decir que más de 6.000 personas murieron en el mediterráneo durante el año 2016 al tratar de alcanzar lo que ellos esperaban que fuera su refugio y tierra prometida, la oronda y enferma Europa Occidental. Con sus odios, xenofobias y pujantes partidos de extrema derecha.
También se debe saber recordar y decir que el denostado y denostable ISIS en sus deleznables actos terroristas han provocado muchos más muertos musulmanes que cristianos. Muchos más sirios, iraquíes o libios que ingleses, alemanes o franceses
Pero el atentado ya ha dado sus frutos, al difundirse y explicarse en titulares, editoriales, condolencias oficiales y propagación del miedo y el rechazo irracional al otro, al diferente, al extraño, al desconocido.
El accidente no ha dado ningún resultado, se ha ignorado, no se ha difundido y apenas se ha mencionado en algún medio y desde luego ningún político ha manifestado sus condolencias.
No confundo desde luego un atentado provocado y provocador con un accidente fruto de no sabe qué circunstancias.
Parece que solo hay culpables por el atentado y que nadie es responsable del naufragio.
Pero se debería recordar que:
TODOS LOS MUERTOS ERAN SERES HUMANOS
Tenían esperanzas, necesidades y sentimientos, muy probablemente mejores y más dignos que los parlamentarios europeos con sus silencios y sus inmerecidos privilegios.
Pero como corresponde a la hipocresía oficial de una Europa enferma y enfermiza, anclada en la ambición y el desprecio a la vida y el derecho de seres humanos poco importantes, de segunda clase cuya muerte (y vida) a nadie afecta.
Los atentados volverán a repetirse los naufragios también.
Hay que ser hipócritas y mala sangre 

No hay comentarios:

Publicar un comentario