La justificada repulsa de los
países occidentales de Europa al atentado de Manchester, cabecera de todos las
cadenas televisiones y periódicos en
papel españoles, gritando enfebrecidos por tanta alevosía criminal, alentando
el miedo y el rechazo al terrorismo islamista del ISIS puede contraponerse con
el silencio público, mediático y
político ante el naufragio en el mediterráneo de un barco de fugitivos
migrantes procedentes de Libia camino de Italia que ha provocado más de 150
desaparecidos, muerte nada accidental y muy occidental que no es comparable con
el atentado de Manchester provocado por
un islamista de 22 años nacido y criado en Inglaterra hijo de emigrantes libios
que se ha inmolado en nombre de Ala (hay
que ser imbécil y subnormal) provocando la muerte de 22 personas entre ellas
varios niños (no se ha explicado que hacían varios niños a las 11 de la noche
en un concierto de Rock) lo que no impide desde luego considerarlos al igual
que los demás asesinados, víctimas inocentes.
¿Igual? de inocentes que los
130 desaparecidos en el naufragio del que no se ha informado todavía cuantos eran
niños inocentes, lo mismo que sus padres o compañeros de barco, patera o
barcaza.
También para ser equitativos
hay que decir que más de 6.000 personas murieron en el mediterráneo durante el
año 2016 al tratar de alcanzar lo que ellos esperaban que fuera su refugio y
tierra prometida, la oronda y enferma Europa Occidental. Con sus odios,
xenofobias y pujantes partidos de extrema derecha.
También se debe saber recordar
y decir que el denostado y denostable ISIS en sus deleznables actos terroristas
han provocado muchos más muertos musulmanes que cristianos. Muchos más sirios,
iraquíes o libios que ingleses, alemanes o franceses
Pero el atentado ya ha dado
sus frutos, al difundirse y explicarse en titulares, editoriales, condolencias
oficiales y propagación del miedo y el rechazo irracional al otro, al
diferente, al extraño, al desconocido.
El accidente no ha dado ningún
resultado, se ha ignorado, no se ha difundido y apenas se ha mencionado en
algún medio y desde luego ningún político ha manifestado sus condolencias.
No confundo desde luego un
atentado provocado y provocador con un accidente fruto de no sabe qué circunstancias.
Parece que solo hay culpables
por el atentado y que nadie es responsable del naufragio.
Pero se debería recordar que:
TODOS
LOS MUERTOS ERAN SERES HUMANOS
Tenían esperanzas, necesidades
y sentimientos, muy probablemente mejores y más dignos que los parlamentarios
europeos con sus silencios y sus inmerecidos privilegios.
Pero como corresponde a la
hipocresía oficial de una Europa enferma y enfermiza, anclada en la ambición y
el desprecio a la vida y el derecho de seres humanos poco importantes, de
segunda clase cuya muerte (y vida) a nadie afecta.
Los
atentados volverán a repetirse los naufragios también.
Hay que ser hipócritas y mala
sangre
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