sábado, 6 de agosto de 2011

UNE FOIS UN FOIE

Una vez, un hígado es una obra genial sin duda se trata de una de las mejores obras de la literatura francesa y por ende de la universal.
Su autora la joven Regine Duclos nació en el Perigord, concretamente en su capital la bella y pequeña ciudad de Sarlat-la Canéda, el ocho de mayo de 1995 y allí permaneció hasta su desdichado viaje fuera de la Occitania.
Durante las catorce páginas del primer capítulo el lector queda absorbido por la prosa fragante, seductora y secreta con la que describe su relación natural y oculta con los ánades
La Sensibilidad, la cultura, conocimiento, precisión en el verbo, excelencia textual, dominio del medio; la profundidad y acierto al tratar del tema del daño de la mentira y sus aledaños, el fingimiento y la hipocresía.es sencilla y primorosamente soberbia y genial. Una autentica maravilla.
Sin embargo cuando comienza el segundo con las palabras “Le petit lapin galopin” enseguida se observa que lo que era precisión y belleza en el primer y realmente único capitulo en este y siguientes se ha convertido en un bodrio tremebundo a lo que acompaña en su desgracia la traducción española realizada por Salvador Estrecho Demiras quien con tremenda osadía y desconocimiento traduce “Le petit lapin galopin” por “ El pequeño conejo gachupín” en un desdichado error al confundir “galopin”, expresión perigordesa que significa saltarín , con gachupin que es una expresión despectiva que se refiere a español que vive en América del Sur, desvirtuando el significado de la, por otra parte lamentable, continuación de la obra monumental-.
Como es de suponer que el lector deseara conocer la transformación del genio en bazofia le indicaremos que Regine Duclos nunca volvió de su malhadado viaje y fue su madre Josephine Requesois la que continuó el manuscrito con los desventurados resultados que acabamos de comentar, ya que la madre no tenía nada que aportar a la literatura francesa y aun menos a la universal-Sencillamente no sabía escribir.

2 comentarios:

  1. Una precisión: gachupín no es el español que vive en América del Sur, sino como los mexicanos denominan a los españoles que viven en México (especialmente a los que se establecieron allí tras la Guerra Civil española). No es exactamente despectivo, y por supuesto México no es América del Sur.

    Otro asunto: ¿por qué leer una traducción, que puede ser bellísima, o un perfecto bodrio, cuando se puede leer en la lengua original¿

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  2. Un amigo apenas inédito me envía un telegrama (si un telegrama) donde me indica que el apellido de la mama de Regine no era Requesois como señale sino "Vasselin" (pronunciar vaselen o vaselan según la región de la que se proceda)

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