sábado, 9 de diciembre de 2017

DE PELICULAS



 
Las películas actuales se ven hoy y mañana se han olvidado, son historias de mirar y tirar. Productos para consumir y evacuar.

Las películas de ayer (aunque habría que examinar y analizar qué es y cuánto dura el ayer) tienen y mantienen la magia de sus imágenes y de su presencia en la memoria y el alma del espectador.

Las películas de ayer se vieron en el cine (aunque más tarde pueden haberse vuelto a ver en la televisión) cuando ir al cine era un acto decidido y decisorio y se iba a ver lo que se deseaba ver.

Todo ello dentro de las coordenados del tiempo de proyección y lo que se podía ver dependía de la degradada censura y el degradante papel del censor.
Censor, que oficio tan triste. En mi sentir es más noble ser verdugo que censor.

Se ha escrito bastante sobre la censura durante la dictadura de Franco, pero se ha escrito poco, casi nada, sobre los censores designados o voluntarios, algunos de ellos que todavía viven (en el silencio de su vergüenza) y cuyos hijos, sobrinos o herederos politiquean por el PP, el PSOE y Ciudadanos. Indignos en el pasado, lamentables en el presente. 

Se debería elaborar una lista de censores, profesionales, aficionados y voluntarios y saltarían muchas sorpresas, Es de sobra conocido el nombre de Cela. 

¿Saben o sospechan cuantos, de los presentes figurantes, políticos, periodistas, magistrados, catedráticos, funcionarios o tertulianos fueron censores o son hijos de censores?

Pero quien no ha visto y recuerda películas como “El Mundo en sus Manos” (The world in his Arms ,1952 ) con Gregory Peck y Anne Blith,  Fuego en la Nieve” (The Batteground, 1949) con Van Johnson, “Centauros del Desierto (The searchers, 1956) John Wayne y Natalie Wood,  “Con la Muerte en los Talones” (North by Northwest,1959)  Cary Grant y Eva Marie Saint o  como no citar “El Apartamento” (The Apartment, 1960) .Jack Lemon  y Shirley MacLaine.

Esta lista es personal y por lo tanto insuficiente, limitada a una opinión, un recuerdo o un sentimiento.
Hay muchas otras películas que debería haber mencionado, pero entonces incurriría en la injusticia, la ineficacia, la desmemoria, o en el exagerado afán de erudición.
Las películas citadas no pueden ser negadas, aunque debería haber otra muchas también afirmadas.
Pero uno corta por donde quiere ya que tiene el privilegio de ser el autor y decidir. Uno es dueño de su lista de películas o libros favoritos, lo mismo que es dueño y señor de sus simpatías y antipatías.

Genios, Genios. Mágicos, Raoul Walsh, William Wellman, John Ford, Alfred Hitchcock o Billy Wilder y tantos otros que siempre serán eternos en la memoria cinematográfica de los ciudadanos y de los pueblos: Nadie podrá mejorarlos y nadie podrá ni querrá olvidarlos.

Llenaron de luz y de ilusión a las gentes e iluminaron las sombras de un país oscurecido, degradado y triste por ser el último refugio del fascismo.

lunes, 4 de diciembre de 2017

CATARELLA




Muchos ya lo conocen a los demás se lo presento ahora.

Catarella es un personaje de las novelas de Andrea Camilleri protagonizadas por el comisario Salvo Montalbano ,cuya ya larga saga constituye una de las mejores, más entretenidas, deliciosas, y vendidas serie de novelas policiacas desarrolladas alrededor de casos criminales, ambientadas en el sur de Italia en concreto en el pueblo (ficticio) de Vigata,  en cuya comisaria trabaja Catarella, un personaje entrañable, creíble, perfectamente construido por el verbo y la palabra de Andreas Camilleri, sin duda para muchos el autor italiano más importante, conocido y admirado y leído del siglo XX y lo que va del XXI.

Catarella es secretario/telefonista en la comisaria de Montalbano., al que Catarella admira, respeta, sirve y desorienta con su continuado estropicio de los nombres de los que telefonean o esperan ser recibidos por Montalbano.

Catarella es torpe en el oído y la palabra a la hora de avisar a su jefe sobre quien le llama o le espera. Su torpeza oral no le impide ser el manitas informático de la comisaria salvando así la inutilidad de Salvo que ni sabe ni le interesa esa disciplina.

Catarella personaje producto genial de la mente de un autor prolífico, maravilloso, entretenido, tan fácil de leer, personalmente comprometido con su oficio de policía al servicio del bien común, ese bien tan poco común.

A Catarella lo que mejor le define de entre todas sus virtudes literarias y por ello humanas es su fidelidad y lealtad a Montalbano.

Una fidelidad perruna que hay que aclarar es la mejor y más integra fidelidad que ningún ser humano ha alcanzado, deteriorado como está con su práctica permanente de la infidelidad.
Catarella es leal y legal a su jefe, a su referencia de vida porque muy lejos de ser un incauto y un ingenuo sabe que sirve a un buen policía, a un mejor comisario y a un maravilloso personaje de un autor excepcional como es Andrea Camilleri, el creador de Montalbano y su mundo de esa ficción tan real.


Larga Vida Montalbano y larga y eterna vida a Andrea Camilleri que se ha ganado y bien ganado ese privilegio que muy pocos escritores obtienen, conseguir fama eterna.

Por cierto, el nombre de pila de Catarella es Agatino.