El cine fue es y será el lugar donde viví mi otra vida, muchos de mis mejores recuerdos y balbucee, soñé y escape de la rutina gris de aquel país de mierda, que sin embargo era ( y sigue siendo) el mío con las películas de aquellos tiempos. y así hasta hoy
Aunque nací antes, mi periplo por los cines se sitúa en la ciudad de León, en el año de gracia (o desgracia) de 1952, donde había nacido en 1942.
Desde que fui parido hasta el mes der mayo o junio de 1951 viví o fui vivido en Reinosa donde mi padre estaba destinado como médico forense. Profesión que nunca he logrado entender.
Hasta el regreso a León mis recuerdos cinematográficos son pocos y confusos. Recuerdo una vez en Reinosa acaso en 1949 o 1950 que mi padre me llevo al cine y no nos dejaron entrar porque la película era para mayores y yo desde luego no cumplía el criterio, sería un mocoso de 7 u 8 años. Otro recuerdo aun mas primario se fija en Santander donde con 4 o 5 años mis padres me llevaron al cine y yo me porte mal porque me descalce y tire los calcetines y no me callaba ni a tiros. Sin embargo y no sé muy bien porque, estoy casi seguro que la película (mi primera película) era “La novia era él “.Sí aquella estupenda comedia de Howard Hawks donde Cary Grant,un capitán del ejercito francés,se tenía que disfrazar de mujer para poder ir con su novia a América.
La que considero mi primera pelicula.
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SEGUIRÁ ESPERO Y DESEO
martes, 16 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
PROXIMAS ENTREGAS
A SABER:
El llanto del infante
No me hallo con ellas
Si vas por el mundo en el camino
Que se puede hacer para no ser como ellos
Manifestaciones espurias de sentimientos que pretenden ser nobles y dignos
Viejas historias azuzadas
Ana equivocada
El llanto del infante
No me hallo con ellas
Si vas por el mundo en el camino
Que se puede hacer para no ser como ellos
Manifestaciones espurias de sentimientos que pretenden ser nobles y dignos
Viejas historias azuzadas
Ana equivocada
sábado, 6 de agosto de 2011
UNE FOIS UN FOIE
Una vez, un hígado es una obra genial sin duda se trata de una de las mejores obras de la literatura francesa y por ende de la universal.
Su autora la joven Regine Duclos nació en el Perigord, concretamente en su capital la bella y pequeña ciudad de Sarlat-la Canéda, el ocho de mayo de 1995 y allí permaneció hasta su desdichado viaje fuera de la Occitania.
Durante las catorce páginas del primer capítulo el lector queda absorbido por la prosa fragante, seductora y secreta con la que describe su relación natural y oculta con los ánades
La Sensibilidad, la cultura, conocimiento, precisión en el verbo, excelencia textual, dominio del medio; la profundidad y acierto al tratar del tema del daño de la mentira y sus aledaños, el fingimiento y la hipocresía.es sencilla y primorosamente soberbia y genial. Una autentica maravilla.
Sin embargo cuando comienza el segundo con las palabras “Le petit lapin galopin” enseguida se observa que lo que era precisión y belleza en el primer y realmente único capitulo en este y siguientes se ha convertido en un bodrio tremebundo a lo que acompaña en su desgracia la traducción española realizada por Salvador Estrecho Demiras quien con tremenda osadía y desconocimiento traduce “Le petit lapin galopin” por “ El pequeño conejo gachupín” en un desdichado error al confundir “galopin”, expresión perigordesa que significa saltarín , con gachupin que es una expresión despectiva que se refiere a español que vive en América del Sur, desvirtuando el significado de la, por otra parte lamentable, continuación de la obra monumental-.
Como es de suponer que el lector deseara conocer la transformación del genio en bazofia le indicaremos que Regine Duclos nunca volvió de su malhadado viaje y fue su madre Josephine Requesois la que continuó el manuscrito con los desventurados resultados que acabamos de comentar, ya que la madre no tenía nada que aportar a la literatura francesa y aun menos a la universal-Sencillamente no sabía escribir.
Su autora la joven Regine Duclos nació en el Perigord, concretamente en su capital la bella y pequeña ciudad de Sarlat-la Canéda, el ocho de mayo de 1995 y allí permaneció hasta su desdichado viaje fuera de la Occitania.
Durante las catorce páginas del primer capítulo el lector queda absorbido por la prosa fragante, seductora y secreta con la que describe su relación natural y oculta con los ánades
La Sensibilidad, la cultura, conocimiento, precisión en el verbo, excelencia textual, dominio del medio; la profundidad y acierto al tratar del tema del daño de la mentira y sus aledaños, el fingimiento y la hipocresía.es sencilla y primorosamente soberbia y genial. Una autentica maravilla.
Sin embargo cuando comienza el segundo con las palabras “Le petit lapin galopin” enseguida se observa que lo que era precisión y belleza en el primer y realmente único capitulo en este y siguientes se ha convertido en un bodrio tremebundo a lo que acompaña en su desgracia la traducción española realizada por Salvador Estrecho Demiras quien con tremenda osadía y desconocimiento traduce “Le petit lapin galopin” por “ El pequeño conejo gachupín” en un desdichado error al confundir “galopin”, expresión perigordesa que significa saltarín , con gachupin que es una expresión despectiva que se refiere a español que vive en América del Sur, desvirtuando el significado de la, por otra parte lamentable, continuación de la obra monumental-.
Como es de suponer que el lector deseara conocer la transformación del genio en bazofia le indicaremos que Regine Duclos nunca volvió de su malhadado viaje y fue su madre Josephine Requesois la que continuó el manuscrito con los desventurados resultados que acabamos de comentar, ya que la madre no tenía nada que aportar a la literatura francesa y aun menos a la universal-Sencillamente no sabía escribir.
miércoles, 3 de agosto de 2011
TRATADO SOBRE LOS CINCO GRANDES POSITIVISTAS ALEMANES DEL SIGLO VEINTE
Se trata de un bodrio donde el autor pretendidamente alemán aunque de origen latino y más concretamente español, ya que se apellida Restrepo, se incluye como uno de los grandes positivistas alemanes del siglo XX por lo tanto los cinco grandes positivistas quedan reducidos a cuatro seleccionando entre ellos a Holderlin, Poncio Pilatos, Beckembauer y el propio Hitler al que enzarza en una disputa dialéctica con el Papa de Roma Juan XXIII al que denigra con comentarios salaces que el autor pretende sagaces cometiendo una anacronía ya que el papa Roncalli nunca perteneció a las juventudes fascistas ni participo en la marcha sobre Roma y del que hay que decir que se trata del único Papa decente del siglo veinte. El autor presenta a Hitler como un intelectual arrabalero que contra su voluntad tuvo que dirigir en aquellos años aciagos a la gran nación alemana.
martes, 2 de agosto de 2011
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