miércoles, 27 de julio de 2011

UNA TARDE EN EL BERGHOF

UNA TARDE EN EL BERGHOF

La escena según las crónicas acaeció en 1943 en la tarde noche de viernes santo (¿quién demonios sabe qué día fue ese?) probablemente era primavera y se sitúa en el Berghof, (la casa) lugar de descanso y trabajo situado en Berteschgaden (pueblo) frente al Obersalzberg (montañas) en la región de Baviera, Alemania y uno de los refugios preferidos por Adolf Hitler para imaginar, maquinar dictar y perorar ante sus invitados sobre la recreación del universo a su antojo y el destino de la humanidad sometida a sus designios.

Las palabras Berghof, Berteschgaden y Obersalzberg son en mi opinión tres de las palabras más bonitas y onomatopéyicas del alemán, idioma de por si poco agradable al oído.

Algunas imágenes ayudarán al lector a recrear los hermosos lugares y los oscuros seres que ocupaban aquel ambiente.

Por una parte se ve a la feliz pareja “Dolfi” y “Vita” posando para la eternidad con sus canes Blondie la perra de Adolfo y Stasi el perro de Eva.
A la derecha una visión lejana de fecha y autor desconocido del palacete Berghof.

Todavía en esa fecha cree, o eso piensa el líder, que ganará la guerra, aunque ya están lejos sus días de máxima gloria y esplendor como cuando al visitar la tumba de Napoleón en un Paris conquistado y sometido declamaba, declaraba y proclamaba “Hoy es el día más feliz de mi vida”. “Este es el momento más grande y hermoso de mi vida“. Sin embargo en esta primavera de 1943 afectado por la debacle de Stalingrado, Adolfo está especialmente irritable. Todavía no puede comprender y aun menos aceptar lo ocurrido, especialmente la desobediencia del Mariscal Von Paulus al no suicidarse como le indicó en su última orden cuando al nombrarle Mariscal de Campo, el mayor grado militar alemán, le inducia a ello ya que nunca antes un mariscal alemán se había rendido al enemigo (que ocurrencias tenían los mariscales alemanes).

Para qué sirve entonces la ley de 26 de abril de 1942 por la que se le confería a él y solo a él, el Fuhrer de todos los alemanes el poder absoluto sobre cualquier ciudadano alemán; ley que en su párrafo más relevante decía así:

“En el conflicto actual, donde se juega es la existencia o el aniquilamiento del pueblo alemán el Fuhrer debe poseer todos los derechos que requiera con vistas a proseguir la lucha y conseguir la victoria. En consecuencia liberado de la observación de las leyes y reglamentos en vigor hasta aquí y en su calidad de jefe único de la nación, jefe del Partido Nacional Socialista, jefe supremo de las fuerzas armadas, dueño del poder ejecutivo, ministro soberano de justicia, el Fuhrer tiene el derecho de obligar, llegado el caso y por todos los medios de que dispone, a cualquier ciudadano alemán, oficial o simple soldado, alto funcionario o empleado subalterno, juez o magistrado, obrero o empleado a cumplir su deber. El Fuhrer está habilitado tras un concienzudo examen de cada caso sin tener en cuenta los llamados derechos, a destituir al culpable de su categoría de su puesto o de sus funciones y a decretar su castigo sin haber recurrido a un procedimiento previo”.

Es lo que se llama un edicto adecuado para tal señor y tales circunstancias claro que por entonces ya nadie podía dirigirse a él con el termino señor, solo se le podía decir, sí mi fuhrer, claro mi fuhrer, por supuesto mi fuhrer lo que usted ordene mi fuhrer o el entusiasta Heil Hitler al que contestaba con un seco o a veces cordial Heil. Por aquellos tiempos si un alemán entraba en una tienda o se dirigía a un conocido con el tradicional saludo de buenos días (Guten Tag) podía ser acusado de derrotista o anti alemán y ser denunciado por ello y a saber lo que le iba a suceder.

Volviendo a la tarde noche de aquel día el señor de la guerra ha reunido a un grupo selecto de jerarcas y afines y allí charlan y sobre todo escuchan las disertaciones magnas de fuhrer; claro que está prohibido fumar (un adelantado el gran hombre) tampoco se puede beber alcohol y si se puede halagar al soberano con frases admirativas o sencillamente aduladoras porque a Alemania le ha nacido un mesías, casi un dios aunque desafortunadamente mortal y ese grupo de arcángeles políticos rodean entusiasmados (y también prudentes) a su líder, a su jefe, a su dirigente máximo deben extremar la cautela y agradecer el privilegio.

Le escuchan respetuosos aunque muchas veces les aburre con sus interminables monólogos de auto exaltación. Por ejemplo explica porque no quiere ni debe tener hijos. “La huella de un genio de un hombre excepcional marca y determina la personalidad de los hijos que no pueden alcanzar la grandeza de los grandes hombres, por eso no quiero ni debo tener hijos”.

Muchos son los que aspiran a entrar en el Berghof allá en Berchtesgaden donde se ven las montañas en un lugar mítico para seres privilegiados del entorno del dueño de Europa pero que para su maldición y una guerra en dos frentes finalmente condujo a la mayor destrucción que nunca la humanidad padeció.

Entre ellos está una mujer joven y afortunada (o desafortunada, porque esa noche va ser expulsada del paraíso).

La protagonista nacida aria, claro está, era adicta y adoradora del Fuhrer e hija del fotógrafo oficial de Adolfo el nazi, de nombre de soltera Henrietta (Henny para los amigos) Hoffman y ya por entonces Henriette Von Schirah al haberse casado con Baldur Von Schirah que fue nombrado primero “Reichsjugendführer” (Líder Nacional de la Juventud),y luego Gauletier de Viena con el expreso encargo de desjudeizar la ciudad; era uno de los muchos mequetrefes que al amparo del dueño de Alemania pululaban y señoreaban por la vida y sobre todo por la muerte de los alemanes y de los pueblos conquistados.

La buena de Henriette, que falleció el 27 de enero de 1992 en Berlín a la provecta edad de 79 años sin haberse nunca arrepentido de nada de su vida y pasado como fervorosa admiradora de Adolfo Hitler y convencida nacionalsocialista nunca se le debió ocurrir comentar ante tío Adolfo el lamentable aspecto que, había observado casualmente al iniciar el que fue su último viaje al paraíso, presentaban los judíos holandeses cargados en vagones como animales (¿qué otra cosa podían ser?) y aun menos solicitar para ellos un trato mejor.

Después de sus palabras se hizo un silencio ominoso (como diría Juan José Millas ¿qué demonios querrá decir ominoso?).

La escena debió ocurrir en el esplendido salón del Berghof del que la imagen siguiente es un pálido reflejo:


Cuando Hitler conoció a Henriette ella tenía ocho años de edad y era una niña muy despierta, inquisitiva y simpática y de gran inteligencia.

La chica nació el 3 de febrero de 1913, en el número 39 de la Georgenstrasse, en el barrio de Schawabing, en Munich. Teresa Baumann, su madre, la llamaba "Henny", afectuosamente. Teresa era una modelo, de "mirada tímida y baja" y muy guapa. Tres años después nació su hermano Henrich.

Su padre, el fotógrafo Hoffmann, dos años antes había avanzado en su profesión contando entre sus clientes a la familia real de Baviera, a los zares de Rusia y varios artistas, entre ellos el francés Marcel Duchamp, quien a los 23 años ya había hecho fama tras el escándalo que provocó su pintura "Desnudo descendiendo una escalera", que no era un desnudo sino una yuxtaposición de diversas imágenes de una máquina.

Hoffman, en el año 1921 invitó a su hogar a un nuevo conocido un tal Adolfo Hitler, quien ese año se ha adueñado del Partido Nacionalista de los Trabajadores, venciendo toda oposición a él y organizado las fuerzas paramilitares del movimiento nacionalsocialista lanzándolas a acciones violentas y políticas que le llevaron democráticamente o sea por elección popular al poder en el año 1933.

En el primer encuentro, el futuro Führer preguntó a la niña Henny: "¿Qué lees?". Ella le llevó sus libros de historias de héroes y caballeros y entonces él dijo: "¿No sabes nada de los griegos?".

Hitler convirtió la casa de los Hoffmann en su "segunda casa", allí iba él todaslas tardes y adoptó a Henny como a una "sobrina".
Henny le llamaba "tío", y el tío revisaba las tareas escolares de la niña, comprobaba que los libros sí hubiesen sido leídos y le daba clases de dibujo y ella, como demostración de agradecimiento por tal interés, le hacía entrega cada semana de un periódico hecho de recortes de fotografías y textos. Hitler tenía 32 años de edad.

El tío Adolfo se ocupaba pues de la educación intelectual de la niña y la hacía entrenar en los aros sujetos al dintel de la puerta del pasillo de la casa. El domingo los dos hacían visitas a los museos de Munich y le regaló los primeros esquíes para la nieve y una raqueta de tenis. A los 12 años de edad, llevó a Henny a la Opera de Munich para escuchar las obras de Richard Wagner y, asimismo, a Bayreuth, donde el compositor ponía sus creaciones.

Henny tenía ya 17 años y se había convertido en una jovencita guapa, de grandes pechos y de cabello castaño.

La chica fue testigo, desde tal absoluta proximidad, la transformación de un partido minoritario en un movimiento de masas.

Miraba a su padre fotografiar, en el patio trasero, a los miembros de las Tropas de Asalto con su estandarte, a los jefes de distrito que posaban en la sala de honor y a quienes llegarían a ser los seres más poderosos del Tercer Reich: Heinrich Himmler, en esos momentos criador de conejos; a Rudolf Hess; a Gregor Strasser, antes opositor a Hitler; a Julius Streicher, quien siempre llevaba al cuello, como amuleto, "la figura de un rabino ahorcado".

En los hechos, y explicablemente la "discípula favorita" no lo cuenta en ninguno de sus libros, ella sí disputaba con Eva los favores de Hitler. Las dos chicas tenían 17 años de edad, y Henny estaba considerada en los círculos universitarios como "una chica complaciente de gran busto" que era "una popular acompañante de los martes de carnaval".

De haber hecho o no de las suyas, ella y Hitler, la cosa es que Henny, a instancias del tío Adolfo, se casa con el joven Baldur von Schirach, dirigente de la Juventud Hitleriana, y quien también frecuentaba la casa de los Hoffmann.

Baldur y Henny
Los testigos de la boda de Henny y Baldur fueron Hitler y Ernst Röhm, jefe de las S.A. El tío Adolfo regaló a su discípula un cachorro de pastor alemán, ganador del primer premio en la Exposición Canina de Berlín. El animal había sido entrenado severamente y era una amenaza porque atacaba a la personas. Hitler tenía una perra, pastor alemán, de nombre "Blondie", a la que amaba entrañablemente. Los días finales del Tercer Reich, antes de suicidarse en el Búnker, Hitler envenenó a "Blondie".

Baldur tenía 23 años, rasgos suaves y "una complicada y apasionada forma de expresarse". Conocía "al dedillo", Mi Lucha y Hitler determinó su vida entera.

Baldur Von Schirah
El joven nació en Berlín el 9 de mayo de 1907 y había pasado su juventud en Weimar. Su padre había sido comandante de escuadrón de coraceros de la Guardia Prusiana y, su madre, era norteamericana.

El contrayente era antisemita "decente", según su propia definición.

La boda se celebró el 31 de marzo de 1931 en el Registro Civil de Munich. Los asistentes a la ceremonia se trasladaron a la casa de Hitler en la Prinzregentenplatz, que ofreció el banquete.

Como era su condición, Hitler monopolizó la conversación y el Führer habló durante horas de los gigantescos preparativos para la próxima campaña electoral. Como innovación, el Partido alquiló un avión a Lufthansa "para poder estar en tres actos de masas diarios". Hitler fue el primer candidato en el mundo que utilizó el avión durante su campaña electoral.

A los pocos días de la boda, ya instalado el matrimonio en su casa alquilada en el número 31 de la Königinstrasse, Henny ingresó al partido nazi como militante. Tenía 19 años.

Pronto Hitler se decepcionó del joven Baldur, el cual no había hecho nada a favor de las juventudes nazis que representaba y lo sustituyó del cargo de "jefe de las juventudes del Reich", acusándolo de incapacidad en la dirección.

Henny se personó ante su “tío” y le pidió que lo enviara como embajador a Washington, atendiendo a sus raíces norteamericanas. El Führer, agradeciendo la "buena disposición de Henny", ordenó por escrito del 10 de agosto de 1940 que Baldur "asumirá hoy su nuevo cargo. Su nombre estará vinculado a esta tarea por todos los tiempos". Lo designó como gauletier, gobernador del Reich y alcalde de Viena: "Viena es una perla a la que quiero dar un engaste digno de ella. Dar la misma importancia a trabajadores y artistas". Además "deberás ordenar y apoyar la evacuación de los checos inmigrados y la deportación de los cerca de 60 mil judíos que aún quedan allí".

A Henny le complació el nuevo destino de su marido aunque no representaba lo que ella pretendía en relación a divulgar la cultura y las artes. Ella misma anota el ambiente que prevalecía en la capital de Austria:

"Ni se nos pasaba por la cabeza que a sus ojos éramos los representantes del odiado Hitler, los usurpadores, los intrusos".

Conforme al encargo del Führer, que así apartó a Henny de su lado, Baldur se dedicó a la tarea de convertir a Viena en una "ciudad sin judíos".

Henny eligió ignorar lo que su esposo hacía en contra de los judíos y se dedicó a llevar una existencia ostentosa socialmente, echando mano del protocolo de la corte del emperador Francisco José, organizando fiestas al estilo de la época imperial.

Después en la noche de autos (La noche de viernes santo de 1943), el matrimonio fue invitado a cenar al retiro de Hitler en el Berghof.

El ominoso silencio fue roto por la voz tronante de Adolfo quien mirándola con aquellos ojos en los que fulguraba el odio y que nadie podía enfrentar y con ira apenas contenida le gritó: "¡Qué sentimental es usted! ¿Qué le importan a usted las judías de Holanda? Mire, cada día caen 10 mil de mis hombres más valiosos, los mejores. Algo no concuerda. El equilibrio en Europa ya no concuerda. Porque los otros no caen. Viven; los de los campos de concentración, los inferiores viven, y ¿cómo será entonces Europa dentro de 100 años? ¿Dentro de mil? Estoy comprometido con mi pueblo, y con nadie más".

Tremebundo razonamiento el del político Nazi basado en la mentira más cruel y un desprecio profundamente enquistado en su mente por el ser humano.

Joseph Goebbels, presente en la cena, escribe en su Diario que "Henny se comportó como una idiota. “Los Schirach descubrieron la compasión después de que casi 60 mil judíos hubieran sido deportados por así decirlo ante la puerta de su casa".

En sus memorias, Henny lamenta que ninguno de los asistentes la hubiera apoyado ante Hitler y finalmente ella y su esposo tuvieron que abandonar Obersalzberg para no volver jamás.
Después de tan amarga experiencia, temió las represalias de su “tío”. Baldur, el gobernador de Viena era "políticamente hombre muerto". Henny nunca más volvió a ver a su "querido tío Adolfo".

Cuando acabó la guerra Henny fue detenida e internada en el campo de mujeres de Göggingen, cerca de Augsburgo, para ser "desnazificada". Tenía 36 años de edad y nunca se arrepintió de su pasado nazi ni de sus relaciones con el tío Adolfo.

Pero ya se sabe que los nazis igual que los fascistas, franquistas, comunistas y otros “istas” son gente ineluctable (otro ¿qué demonios querrá decir ineluctable?) e irreducible.

EPILOGO PROVISIONAL

Después de todo el episodio no es más que una pequeña anécdota en el océano del nazismo en general y de la segunda guerra mundial en particular.

Pero a uno en su curiosidad le surgen muchas incógnitas y preguntas que nunca nadie podrá responder y solo formular.

¿Fue el propio Hitler quien en sus palabras finales pidió/ordenó a Henny que abandonara la sala o la casa o la sala y la casa?

¿Cuáles fueron exactamente en alemán las palabras del fuhrer.?

¿Ocurrió antes o después de la cena?
¿Cómo iban vestidos los Schirah?
¿Porque a una nazi convencida se le ocurrió tener ese ataque de piedad humana, precisamente en un lugar y un entorno donde aquello estaba implícitamente prohibido y en cualquier caso claramente desaconsejado?
Y otras muchas que irán surgiendo.

Todo el texto está basado en lecturas y consultas a internet entre las que menciono: http://www.annefrank.dk/Schirach/

1 comentario:

  1. Siento que las imagenes no aparezcan tratare en un futuro cuendo sepa subir al blog documentos el DOC del mismo titulo. Un saludo

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